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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Las Redes sociales afectan a la concentración

El acceso a la comunicación es cada vez más simple, nunca como ahora se había podido mantener una conversación casi 24 horas al día los 365 día de la semana, con amigos o familiares, ni era posible acceder a las noticias - las oficiales o las del entorno - o poder compartir y ver fotos desde cualquier lugar.



La tecnología ha revolucionado la sociedad, y las comunicaciones son hoy más rápidas y las frecuentes. Pero, ¿Alguna vez has estado chateando al tiempo que intentabas leer un libro? ¿Has actualizado la bandeja de entrada y respondido a emails mientras estudiabas? ¿Has cambiado tu estado de redes sociales mientras veías una película? Muy pocos con los que responderán que no a todas las pregutantas, por no decir ninguno.

La comunicación en sí misma no es, ni mucho menos, mala, el problema es convertirla en una obsesión constante, además de las enfermedades asociadas con la dependencia a las redes sociales, recientemente se ha descubierto, un importante descenso en la capacidad de concentración.

El motivo es sencillo, y es que, cuando se está pendiente de varias cosas a la vez, el cerebro no se puede centrar en una sola, y es lo que sucede, por ejemplo cuando se mantiene una conversación de Whatsapp mientras se estudia, o se comentan fotos mientras se lee un libro.

Las próxima vez que te centres en algo, intenta hacerlo sin estar rodeado de tecnología ¿Serás capaz de resistir dos horas sin actualizar las redes sociales?


jueves, 19 de septiembre de 2013

La lectura: Cómo convertirlo en un hábito desde pequeños

Leer despierta la imaginación. Leer ayuda a escribir mejor. Leer disminuye las faltas de ortografía. Leer es divertido. Leer es un hobbie barato. Todos sabemos las ventajas que tiene la lectura, pero de ahí a convertirla en un hábito...



A los niños pequeños, aquellos que están aprendiendo a leer, se les recomienda practicar a diario, leyendo una o dos hojas de un cuento. Un niño que de pequeño aprende el valor de la lectura se convertirá en un gran lector y, probablemente, en un mejor estudiante. Pero, ¿Cómo convertir la lectura en un hábito diario?

  • Leer en compañía. En los primeros meses, hay que compartir algo de tiempo con el niño, animándolo a leer un poco más y ayudándolo con las palabras más complicadas.
  • La lectura, una actividad en familia. Un niño que ve a sus padres leer se interesará por la lectura, el tiempo de lectura se puede compartir: los niños un libro de cuentos los padres, sus obras preferidas o los últimos títulos de las librerías.
  • Buscar libros adecuados. Buscar libros que traten sobre temas que motiven al niño, como pueden ser aventuras o historias fantásticas son una excelente forma de crear un hábito.
  • La lectura no es un castigo, sino un premio... Muchos padres, cuando ven que a un niño le cuesta leer (a veces, en voz alta) lo "castigan" haciéndole leer más, a pesar de que consideren que este castigo es bueno para ellos, a la larga, puede hacer que el niño sienta la lectura como algo malo, y no como una actividad relajante.
Crear un hábito de la lectura no es sencillo, ya que necesita de dedicación y empeño por parte de los padres.

jueves, 16 de mayo de 2013

El verano y los niños, ¿estudiar o descansar?


Después de 9 meses de dura actividad escolar, el periodo de verano es esperado con ansia para los más pequeños. Durante tres meses, se acabaron los madrugones, los deberes y las clases, y bienvenidos sean la diversión, los helados y las piscinas.


Un descanso es recomendable, siempre que durante el curso se hayan realizado los esfuerzos oportunos para buenos resultados, y además, es sano. Al igual que los adultos necesitan unas vacaciones laborales, los niños requieren de días libres para desconectar y relajarse.

Sin embargo, ello no quiere decir que durante los 3 meses se olviden de lo aprendido durante todo el curso, y es que son muchos los estudios que demuestran que la ausencia completa de formación durante 3 meses hace que la vuelta al cole sea mucho más difícil.

La lectura. La lectura no tiene por qué considerarse como una actividad escolar, sino divertida, elegir libros que motiven a leer, porque sí, es una buena forma de mantenerse activos en verano, sin darse cuenta. Es sobre todo importante, para niños que estén empezando a leer o que estén aprendiendo ortografía y gramática.

Clases de inglés. Una inversión con mucho futuro, se mire como se mire, las clases de inglés en verano no solo se basan en libros y gramática, sino que tiene muchas actividades que unen el entretenimiento, las manualidades o el ejercicio con el inglés.

Libros de actividades. Hay libros divertidos y con actividades para verano, adaptados para los distintos cursos escolares, también en Internet se pueden encontrar actividades para reforzar lo aprendido en clase.

Una hora diaria de estudio puede ser más que suficiente para que lo aprendido durante el curos, se refuerce, después de todo, quedan otras 23 para disfrutar del verano.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Lectura y educación I: El punto de partida

La historia empieza aproximadamente en el siglo VI a.C., cuando un anciano llamado Homero se propuso fijar por escrito los relatos míticos que conmovían a sus coetáneos. Tal vez preocupado por el peligro del olvido y probablemente consciente de la importancia que las hazañas de Aquiles y Ulises tenían en la educación de su pueblo, Homero escribe la Ilíada y la Odisea como un náufrago lanza una botella con las coordenadas de su paradero a los océanos del Tiempo. Cuando en la infancia aprendemos a leer no hacemos otra cosa que abrir esa botella y descubrir el mapa que nos guiará hasta Troya e Ítaca, a la Isla del Tesoro o al asteroide B 612. 

El primer cuento que el niño escucha de labios de sus padres y que luego aprende a leer es, más que un punto de llegada, una invitación a la partida. En ese periodo, al joven lector le preocupa el porqué, no tanto el para qué. Es difícil imaginarse a un niño preguntar para qué le lleva Caperucita la merienda a su abuela, más bien querrá saber por qué ataca el lobo feroz a Caperucita: ¿es que los lobos comen niñas? Mal haríamos entonces si intentásemos justificar la lectura desde un punto de vista pragmático, con argumentos del tipo “es bueno para tu futuro”. El niño vive en el territorio de la inmediatez y la sorpresa, de la aventura, en definitiva, y tanto padres como educadores deben esforzarse por ampliar ese territorio mediante la literatura, no de ararlo con vistas a su productividad. De lo contrario, se corre el peligro de caer en una división entre “lo que es divertido” y “lo que es obligatorio”. Por un lado, videojuegos, televisión y demás actividades con las que es “legítimo” divertirse; por otro, la escuela y los libros, amplio espectro que incluiría desde los cuadernos de ejercicios a Alicia en el país de las maravillas. Con ello no se está sugiriendo que el niño deba campar a su libre albedrío (en ese caso elegiría el videojuego), sino que proponemos, como tarea de los adultos que le rodean, hacer atractiva y divertida la lectura. 

Puesto que un elemento constitutivo del juego es la interacción, debemos intentar acompañar al niño en las primeras fases de su aprendizaje como lector, atendiendo sus dudas de modo estimulante, es decir, promoviendo su curiosidad para que continúe su camino a través de los libros. Sólo entonces tendrá ganas de caminar por sí mismo, y su temprana afición podrá germinar en un hábito que habrá de proporcionarle satisfacciones y competencias imprescindibles para su educación. 



Antonio de la Cruz Valles, filósofo y profesor de Didactia.